El Congreso
En la apertura, el presidente del Instituto, Julio Sotelo, agradeció la confianza depositada para la organización del evento en Chaco y destacó “una nueva concepción de la economía como brazo ejecutor de los lineamientos definidos desde la conducción política de la Nación”.
“Este Congreso es una demostración de que la cosa pública ha dejado de ser una mala palabra para nuestra juventud, que ha pasado a ser artífice de su propio destino”, enfatizó Sotelo.
En el mismo sentido se pronunció el ministro de Economía del Chaco, Eduardo Aguilar, que planteó que “la principal obsesión del poder concentrado es impedir el surgimiento del pensamiento crítico. Así, en las universidades nos enseñan una economía que prescinde de las relaciones de poder”.
“Afortunadamente, en 2003 se abrió un paraguas político de la mano de Néstor Kirchner y Cristina Fernández que permitió poner en discusión temas que no se discutían. Esto es parte de la batalla cultural que debemos dar para alcanzar la independencia de pensamiento”, resaltó Aguilar.
Alejandro Robba, Subsecretario de Coordinación Económica del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas de la Nación, recordó su última visita al Chaco: “Todavía funcionaba en Ingenio Las Palmas”, dijo rememorando una franca demostración de los resultados de las políticas neoliberales para los chaqueños. Una planta, primer lugar con luz eléctrica del país, que dejó sin vida a un pueblo entero, que sigue luchando por recuperarse. “La historia del ingenio y lo que pasó en Argentina desde el 2003, nos tiene que llamar a repensar cómo seguimos adelante”, planteó.
Durante su presentación, planteó la tesis de que los 90 fueron la década de las agrupaciones sociales, mientras que esta es la década de las agrupaciones políticas e intelectuales que no encuentran espacios en las universidades. “Lo importante es dar el debate interno, no sólo en términos ideológicos sino plantear que la teoría neoclásica no puede explicar lo que está ocurriendo en el mundo y en el país”, remarcó.
“Con políticas de contención del salario, reemplazo de la inversión privada por la inversión pública, hemos logrado salir de la crisis del 2009 y tuvimos crecimiento en 2010”, recordó Robba para dar cuenta de los cuestionamientos de la ortodoxia que se refutan con resultados.
Ahora, frente a esta nueva crisis que hace tambalear al mundo desarrollado, se percibe la “falta de liderazgo y la aplicación de medidas para salvar a los bancos en lugar de salvar a la gente para que pueda consumir. Seguramente, si el Frente para la Victoria no gobernaba el país, esas hubiesen sido las medidas tomadas ante la crisis del 2009”.
En tanto, Mecedes La Gioiosa y Mariano Kestelboim, ambos economistas de La Gran Makro, explicaron los objetivos de la agrupación y del Congreso, e hicieron un repaso contextualizando el pensamiento económico que hegemonizó las políticas aplicadas en décadas pasadas.
A su turno, Alejandro Vanoli, presidente de la Comisión Nacional de Valores, planteó la necesidad de dar la discusión económico en términos políticos “recuperando la economía política” y la importancia de avanzar hacia la organización.
El Congreso se desarrolló con paneles sobre “Crisis Económica Internacional e Integración Regional”, a cargo de Agustín D’Attellis, Alejandro Vanoli y Alejandro Barrios, moderado por Federico Castelli; e “Industrialización y políticas de Desarrollo”, con las disertaciones de Florencia Gómez, Omar Quirelli, Marcelo Mazzon y Celia González Ditter, moderado por Mariano Kestelboi.
Continuando con “Mercado de trabajo, pobreza, distribución del ingreso y economía social”, a cargo de Claudio Comari, Alvaro Ruiz, Roberto Arias y Federico Castelli, moderado por Santiago Fraschina; y “El sector público y el sector externo”, desarrollado por Fabián de Achaval, Nicolás Wittwer, Federico Cagnani y Germán Plessen, moderado por Mercedes La Gioiosa. |